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FASES DE LA MEDITACIÓN

Foto del escritor: Harvey Artacho
Harvey Artacho
10 ago 2015
4 min de lectura

Actualizado: 2 mar 2019

A las personas que se acercan por primera vez al mundo de la meditación, les suelo contar el ejemplo clásico que explica muy bien los dos aspectos básicos de la meditación:


“Cuando tomamos un vaso con agua y barro y lo agitamos, toda el agua se vuelve turbia y no podemos ver nada a través del vaso. Para poder ver a través del vaso, lo primero que debemos hacer es dejar reposar el vaso en una superficie y que se CALME el movimiento. Una vez transcurrido un tiempo, el lodo y el barro se depositarán en el fondo del vaso. Entonces, ya sí tendremos oportunidad de VER a través del vaso.”


Otro ejemplo clásico también es el del lago cuyas aguas están revueltas tras una tormenta y no podemos ver el fondo. Basta con que cese la lluvia y se calme el viento para que podamos ver claramente el fondo…si estamos ante un lago limpio y no contaminado ;)



Imagen de Ladahk, Norte de India (c)Javier Artacho


El primero de los casos descrito se conoce como Shiné – en tibetano - o Shamata – en sánscrito. Una imagen como la de la foto, sería un entorno ideal para enfocarse y trabajar SHINÉ y calmar la mente.


El segundo caso descrito es Lhaktong –tibetano - o Vipassana –sánscrito.


Una vez, en una conferencia, escuché llamar a estas dos fases de la meditación, de una forma muy curiosa: “fácil” y “más fácil”. La fácil es respirar (Shiné) y la más fácil es ser (Lhaktong). Esto, que es tan sencillo de explicar, en la práctica toma su tiempo y esfuerzo y no se recomienda hacer el segundo sin tener práctica previa y dominio de la primera: si uno aún no ha alcanzado una calma y estabilidad mental previa.


Asimismo, otro aspecto que he podido encontrar a lo largo de mis años de meditación, es la idea de que el Lhaktong o Vipassana surge espontáneamente tras Shine o Shamata, esto es, es CS (Condición Suficiente) para alcanzar Lhaktong o Vipassana. Pero esto no es así. Shine/Shamata es CN (Condición Necesaria) pero no CS para reposar en la naturaleza de la mente, que es el efecto de Vipassana o Lhaktong. Ésta última requiere práctica y esta puede ser intelectual (analítica) o tántrica (trabajando con la identificación), que es un camino más rápido que sólo se ofrece en determinadas escuelas de Meditación que tienen la transmisión apropiada y que requieren de un maestro cualificado para ello (como la Escuela Vajrayana – Camino del Diamante). Aclarar que sólo la segunda es una prácica LIBERADORA.


En MINDFULNESS vamos a centrarnos en el primer aspecto de la meditación: Calma Mental o Shiné. Y esto es porque lo que buscamos en MINDFULNESS es llegar a alcanzar ese estado de PLENA CONCIENCIA de forma Voluntaria; Aquí y ahora y sin Juicios. Y esto lo alcanzamos con la práctica. Y para comenzar a practicar es bueno que, además de sentir que estamos rompiendo hábitos y saliendo de la zona de confort, vamos también calmando nuestra mente con lo que acumulamos buenas impresiones. Y una mente calmada es una buena base sobre la que trabajar una mente feliz. La calma es un estado lleno de posibilidades y desde el que se dan las mejores condiciones para vivir y para actuar. El Lama Ole siempre dice que sólo podemos alcanzar la ILUMINACIÓN desde un buen sueño. Desde la pesadilla no podemos acceder a ella. Y la calma es una buena base para tener buenos sueños. El refranero español es sabio dando un consejo que incluye una de las mayores contradicciones que podemos ver y sin embargo cargadas de razón: “Vísteme despacio que tengo prisa. Y, qué bello es estar al lado de una persona “calmada” y vibrar, como un diapasón, a su nivel energético. Recuerdo de pequeño, a mi tío Diego en el pueblo de mi padre, Cuevas Bajas, en Málaga. Un hombre que no había ido a la escuela y siempre había trabajado en el campo. Era de las personas de mayor sabiduría innata que conozco. Y daba gusto sentarse a escucharlo hablar de cualquier cosa. Simplemente, te transmitía su calma y seguridad

​ Cuando no hemos practicado la meditación SHINÉ y calmado nuestra mente, el ir y venir de nuestros pensamientos queda por completo fuera de nuestro control, y somos víctimas de todo tipo de pensamientos. Algunos son agradables -nos hacen sentir bien- y otros son desagradables -producen desazón por preocupaciones injustificadas que nos agitan mentalmente y, por ende, también físicamente. Cuando hacemos una comparación, veremos que los pensamientos que nos hacen felices son más escasos, mientras que los que nos preocupan y agitan parecen estar en continuo surgimiento. Estando bajo el dominio de estos pensamientos negativos, de entrada, nos sentimos infelices, y después nuestra salud se debilita. Si podemos detener este proceso y tomar las riendas de todo ello, en principio ganaremos felicidad, y esto nos alejará de la agitación física insana, y de las emociones conflictivas generadas a consecuencia, que son totalmente gratuitas y no son de ningún provecho. Cuando comenzamos la práctica de la meditación, los pensamientos no se detienen de inmediato porque tenemos ese hábito de dejarnos dominar por ellos. De hecho, muchas personas que cuando comenzamos a meditar, podamos sentir que tenemos más pensamientos que antes y nos desanimamos. No es que tengamos más pensamientos, sino que estamos siendo conscientes de la enorme cantidad de pensamientos y emociones que visitan nuestra cabeza todo el tiempo. Ésta es una fábrica de producción muy eficiente con apertura de 7*24 (7 días y 24 horas). Y producción ininterrumpida. Pero según profundizamos, vamos dominando la situación y adquiriendo mayor control sobre el proceso de generación de pensamientos e incluso elección de los pensamientos pudiendo incluso llegar a tomar la decisión de si queremos o no participar en un drama o solo elegir las comedias.

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Posteriormente una vez que hayamos trabajado y dominado la CALMA MENTAL en Mindfulness, podemos preguntar por el segundo aspecto de la meditación: Lhakton o Vipassana. Pero para poder pasar a este segundo aspecto, primero tenemos que dominar el primero porque para que una visión sea lúcida (Lhaktong) debe estar cimentada en la calma mental (Shiné). Si no hay calma y no hemos aprendido a tener una cierta estabilidad mental, los pensamientos y emociones nos arrastrarán como quieran. No dominaremos la situación y estaremos al arbitrio de lo que quiera el elefante. Este es otro ejemplo clásico y fácil de entender. El animal salvaje vaga por aquí y por allá y nos lleva sin rumbo. Tenemos que practicar (Shiné) para calmarlo y poder llegar a domesticarlo y entonces, podremos hacer muchas cosas fantásticas más


Que sea de beneficio,

Harvey Artacho

 
 
 

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