
MB2 - SEMANA 2
YOGA
La palabra «yoga» proviene del sánscrito yoga, que a su vez procede del verbo yuj- (en AITS): colocar el yugo [a dos bueyes, para unirlos], concentrar la mente, absorberse en meditación, recordar, unir, conectar, otorgar, etc. El verbo yuj- procede de la misma raíz indoeuropea de los términos castellanos «yugo» y «conyugal».
Así, el Yoga es Unión. Unión con uno mismo. Y también, unión con el cosmos o el universo.
El Yoga es todo un “arte de vivir” procedente de una tradición milenaria de Oriente. En Occidente, ha tenido una explosión inmensa en los últimos 50 años. De hecho, hoy en día, es raro no encontrar un centro de yoga al lado de cualquier pizzería o parque de cualquier ciudad o en la oferta de cualquier centro deportivo. Tampoco es raro ya oír personas que comentan palabras como asana; meditación; chakra…o ver un cocktail o plato en un restaurante llamado: “Karma”; o no ver a los practicantes de yoga y meditación como “hippies” o “perros verdes” en la sociedad.
El Yoga es también un amplio sistema milenario. Y es sumamente interesante estudiar su:
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origen;
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objetivos;
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relación el Tantra; y
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su práctica.
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De hecho, para los que quieran profundizar en todos estos aspectos, propondremos en este espacio, más adelante, algún artículo para su lectura y estudio.
Pero, para las prácticas que proponemos en mindfulness, no vamos a entrar en la profundidad de la filosofía del Yoga pues, para eso están precisamente los cursos especializados de Yoga. Lo que sí nos interesa en este espacio, es su aspecto físico y de conciencia de la respiración que resultan ser una potentísima herramienta para los objetivos que pretendemos en mindfulness: PRESTAR ATENCIÓN con PLENA CONCIENCIA, esto es: VOLUNTARIAMENTE; AQUÍ Y AHORA y sin JUZGAR.
Y así, para familiarizarnos con el yoga, vamos a proponer series que nos permitan “menear” el cuerpo que previamente hemos relajado en las prácticas de la Semana 1 de MB. Movilizar las articulaciones, los músculos, sentirlos. Y después, gracias a una serie: Suria Namaskar – Saludo al Sol, vamos a experimentar ese CUERPO en movimiento, junto a la RESPIRACIÓN. Y esta esta va a ser la base de nuestra práctica del yoga: MENEAR con CONCIENCIA y RESPIRAR con CONCIENCIA; MENEAR Y RESPIRAR y siempre, con CONCIENCIA.
Iremos familiarizándonos con las posturas o asanas; con las respiraciones y sus técnicas pero lo importante será, además de esto y sobre todo, que experimentemos desde el primer momento la fuerza de la práctica y su magia: “si te despistas…te vas”. Es como el juego del Twister (https://www.youtube.com/watch?v=o-lUNnpCQPU) o el juego de: “Ni SI ni NO ni BLANCO ni NEGRO”. Si te despistas, te caes de la postura del Twister e igualmente, si te despistas, dices SÍ, NO, BLANCO o NEGRO y ¡pierdes!. Y ahí está el truco de esta magnífica herramienta de atención: las asanas o posturas nos llevan a una situación de plena atención pues, si las hacemos convenientemente y siguiendo el principio de “STIRA – SUKA”, vamos a estar, justo ahí, en la postura al límite del Twister o en la respuesta al límite de decir lo que no debemos. Y es con PLENA CONCIENCIA y ATENCIÓN como logramos vencer. Y es con ese juego de STIRA-SUKA con el principio con el que “juega” el yoga para mantenernos, donde queremos estar: PRESTANDO ATENCIÓN con PLENA CONCIENCIA, esto es: VOLUNTARIAMENTE; AQUÍ Y AHORA y sin JUZGAR. Y así, si lo logramos, habremos conseguido aquello de lo que hablábamos al principio: LA UNIÓN, del cuerpo y la mente.
Hay ejemplos de esta unión que me gustan mucho y sirven, a los que nunca han practicado yoga, para entender a lo que nos referimos. Cuando nos montamos en una tapia, más alta o más baja, dependiendo de nuestra aversión a las alturas o nuestro grado de locura o estupidez ;), y andamos por ella manteniendo el equilibrio. Podemos caer muchas veces. Al final, la clave está en fijar la atención en un punto y no pensar en nada más. De hecho, cuando piensas en otra cosa…¡terminas cayendo! Otro ejemplo que me gusta es la tabla de windsurf. Cuando aprendía, me encantaba cuando lograba subir la vela y se llenaba plenamente de viento y este tiraba de la tabla, la vela y de mi mismo hacia adelante. Éramos un todo. Cuando tenías esa sensación todo era purzo gozo. Y si venía un pensamiento y te dabas cuenta del gozo y entraba otro pensamiento, perdías la atención y …¡al agua! Algo similar pasa cuando aprendemos bici.
La respiración, por ahora, la practicaremos acompañando al cuerpo. Es algo más sutil y al mismo tiempo poderosísimo.
