
MB - SEMANA 6
comunicación
La atención consciente se puede llevar a muy diversos elementos. Un modo estupendo de practicar la conciencia o atención plena y que además casi nos garantiza una mejora de nuestra vida social y nuestra felicidad, es dirigir esta atención hacia los demás, pensando en su beneficio. La idea es muy sencilla: dirigir a otros nuestra atención completa, momento a momento, sin prejuicios y cuando se disperse, volver a concentrarnos en lo que tenemos delante de la nariz. Como me gusta decir: “Cuando la mente se vaya a la lista del supermercado, amablemente, la traemos a lo que estábamos, esto es, al objeto de atención sobre el que habíamos dispuesto enfocarnos.
La práctica de la escucha atenta o consciente (EA) es igual que cualquiera de las otras meditaciones que hemos estado practicando, solo que el OBJETO es otra persona.
La realización de esta práctica muestra que las personas, en general, están ávidas de sentirse escuchadas y agradecen enormemente una práctica como esta, aunque solo sea de tres minutos: la gente agradece mucho que la escuchen.
Recuerdo que una vez preguntaron a mi maestro, el Lama Ole, qué le parecía España. Él que es muy espontáneo y está cargado de sentido del humor, puede responderte con una análisis de la situación social del país o del karma colectivo de los españoles. En esta ocasión, había estado en la cocina de unos amigos en la preparación de una cena. El Lama comentó, sin juzgar: “España. Muy interesante. Todos hablaban y nadie escuchaba. Jajajajaja”. Así, en países latinos, este tipo de práctica tiene aún más sentido.
Asímismo, son prácticas que ayudan a que nos conozcamos. Uno puede estar a veces, por años, trabajando con compañeros en la misma oficina y no saber cuestiones que, con una práctica como esta, se conocen. El encuentro con el prójimo, enriquece y rompe barreras. No es ninguna pérdida de tiempo sino, muy al contrario, una inversión para el trabajo en equipo y dinámicas de grupo que las empresas y equipos que quieren conseguir éxitos deben poner en práctica.
Es muy gratificante ver que las nuevas generaciones están integrando estas prácticas desde pequeños: Cuando estaba escribiendo las líneas, en una reunión de amigos en casa pudimos ver que esta práctica se hace en la Escuela Infantil. Le llaman Oreja-Boca y la hacen cuando hay un conflicto entre dos alumnos a resolver. En este caso, se insta a cada alumno a sentarse en un sillón, uno al lado del otro. Uno es la boca. El que está al lado ejerce de oreja y escucha mientras el otro habla, sin interrumpir. Se alternan exponiendo cada uno sus argumentos sin interrumpirse, por turnos. Solo pueden acabar la dinámica cuando llegan a un acuerdo que sellan con un abrazo.
