
MB7 - SEMANA 7
AMOR PERFECTO
La compasión es un elemento clave en cualquier camino interior. Es curioso observar que hay cursos de Mindfulness que pasan por alto o no mencionan de manera explícita la Compasión, siendo esta la razón de ser, muchas veces, de cualquier práctica de Mindfulness, porque, si no es para amar, ¿para que vivimos? Realmente, es lo que le da el sabor a la comida, es la motivación que mueve y determina la jugada. Porque, atendiendo a la definición de Mindfulness, que pone el énfasis en prestar atención a la propia experiencia y estar en el momento presente, podría deducirse, sin contradecir esta definición, que un asesino entrenado podría ser perfectamente mindful y ser como resultado un asesino mucho más eficaz.Así, es la compasión la que da la cualidad y sentido a nuestra práctica de Mindfulness.
Como cristiano social, al haber nacido y haberme criado en una sociedad y entorno judeo cristiano, la compasión, está en general, muy enraizada en nosotros. A veces mal entendida pues se suele confundir con “pena” y se expresa desde un sentimiento de superioridad: “He ayudado a unos pobrecitos que no tenían ni para taparse…”. Esto, más allá de que pueda ser útil a corto plazo para un reducido número de personas y de relajar conciencias, no es sino un refuerzo del ego, en muchos casos. El contacto con el Budismo me hizo comprender, desde muy pronto, que la COMPASIÓN debe ir unida siempre a la SABIDURÍA, cual un cristal de unas gafas al otro cristal o cual ojal derecho de la cremallera al izquierdo – son dos ejemplos espontáneo que me han surgido. La una sin la otra no funcionan bien y en general sus desequilibrios nos desequilibran igualmente volviéndonos “ñoños” si tenemos exceso de compasión o “fríos y calculadores” si tenemos exceso de Sabiduría.
Antes de entrar en la práctica, recomendamos la lectura del texto sobre la compasión del XVII Karmapa Thaye Dorje contiene un mensaje muy sencillo; lógico y práctico: podemos empezar a practicar la compasión en nuestra propia familia, lo que tenemos más cercano, delante de nuestra nariz. Si no somos capaces de ser compasivo en este espacio tan cercano, ¿cómo vamos a pretender “salvar el mundo”? Esto es algo que me pasó en mi juventud y a muchos amig@s a los que les atraía ayudar en países en vías de desarrollo: queríamos salvar el mundo y no éramos capaces de sentir amor compasivo y ser pacientes por la persona que teníamos al lado.
El artículo del XVI Karmapa sobre la compasión está accesible en el BLOG con el nombre: LA COMPASIÓN, FRENTE A TU NARIZ
